La cosa más dulce ha crecido. Diez meses ya, y está hecho todo un trasto. No para un segundo y nos faltan ojos para vigilarle porque no hay cosa que quede a su alcance y esté fuera de peligro. Esta hecho todo un tragón y no paro de tirarle bocados. Me lo comería entero. Hugo, qué feliz eres! … y qué felices nos haces, aunque no entendemos nada de lo que hablas!!!!.
La cosa más dulce se llama Hugo. Tiene poco más de un mes y durante todo ese tiempo su tío no gana para pagar los klinex que necesita para secarse la baba. La foto es de su tercer día de vida, cuando llegó a casa. Es increíble como una cosa tan pequeñita se puede hacer tan importante en tu vida nada más verla. Sólo espero que cuando crezca se encuentre con un mundo mejor. Hugo, you´re welcome.
Ayer me levanté con el ojo derecho hinchado. Fui a urgencias y, después de estar allí casi todo el día, regresé a casa con el brazo derecho escayolado. Tal y como lo digo. Pero tiene su explicación. Hace una semana me caí de la moto de la forma más tonta posible, que es como yo suelo hacer las cosas, es decir, con la moto parada. Pero como buen hijo de vecino, me curé yo y me mediqué yo. Así que ante la pregunta de la doctora de si había tomado algo últimamente (y no se refería a drogas de diseño) le tuve que decir que antiinflamatorios. Para qué? dijo ella…y claro le tuve que contar el episodio de la moto. Pruebas, curas y resultado: la escayola. El ojo teóricamente se había hinchado de antiinflamatorios, como suena. Y en fin, aquí estoy en casa, en los últimos días de mis vacaciones, aislado del mundo mundial porque no puedo conducir, y con mi ojo hinchado. Eso sí, con una escayola.
Pues por fin llegó el día. Después de meses con la entrada comprada -bueno, yo diría que de años queriendo ver este concierto- el 26 de Julio y tras 4 horas de cola bajo un sol de justicia saltamos al ruedo en la Plaza de Toros de Granada. Al principio parecía que no se iba a lienar y así estuvo, medio vacia, cuando actuaron los Second -con algún problemilla de sonido- y otro grupo inglés que nadie en la plaza conocía ni sabía su nombre y bendita la hora de escribir este post que sigo sin saberlo. Eso sí, la cantante llevaba un vestido horroroso pero transparente que tuvo entretenido al personal durante su actuación. No me pregunteis que tipo de música hacía porque ni lo recuerdo, ni le pregunteis a nadie que estuviera en el concierto porque todo el mundo centró su atención en lo importante. Y después de un par de empujones para recolocarnos después de que las dos únicas torres humanas que había en la plaza decidiesen hacer una barrera delante de mis dos hermanos y, lo que es peor, delante mia, salieron al escenario David Gahan y Martin Gore (cómo se llama el tercero?) junto con su banda. Y casi le podíamos tocar con la mano. Fueron hora y media de saltos, desgañitamientos y disfrute de un espectáculo como no había visto. El pobre David también se entregó a una plaza que se rindió a sus pies nada más salir, aunque casi “la espelecha” en el escenario. Total, un flipe. Y la plaza a rebosar. Lo único malo es que se nos hizo a todos muy corto. Y ya se sabe, lo bueno si breve, dos veces bueno.
Bueno, una nueva etapa está a punto de comenzar. En otro lugar diferente. Vuelvo a los orígenes. Pero allá donde he estado he compartido años de mi vida con muchos amigos. Algunos de ellos ya no lo son y, aunque no es el momento de pensar el porqué, ni de empozoñarse calibrando si realmente lo fueron algún día o no, para ellos va este primer post. Por los buenos ratos que pasamos juntos, por los malos y por poner un punto y aparte en mi vida que ha sido el detonante para que decida comenzar esta nueva etapa. Debemos pensar que el cambio siempre es para mejor…espero. Para todos ellos este video (es lo más que les puedo dar…).
Esta foto está tomada sin previo aviso….me refiero: sin preparar cámara, sin escoger una buena iluminación -como si yo supiera- , vamos a salto de mata…pero es una foto que, lejos de que sea buena, mala, regular -personalmente no me gusta el fondo- contiene algo que nunca olvidaré. Esas flores que ya no existen son una despedida, un “hasta pronto” mejor que un “adiós”. Y así quiero que sigan…mientras la era digital aguante. Nos vemos pronto, compañeros.