Acabo de regresar de San Sebastián y vengo maravillado del paisaje. Tanto verde y tanta frondosidad me han dejado perplejo. Pensé que había visto todo el verde posible en Suiza, pero que va, lo tenemos justo aquí, un poquito más arriba. Y la ciudad preciosa.

Y la Concha y todos los iconos turísticos de Donostia, incluida la comida, para quitarse el sombrero. Y el Guggenheim de Bilbao.


Y el clima, que cumplió también con los tópicos. Y el mejor cicerone posible, que no es vasco, sino gallego -otra alfombra verde-, que se apunta a la moda de los blogs (flyingEolo). Gracias, Fer. Lo pasé -como yo suelo decir- genial.

